Corea del Sur aplica uno de los regímenes de juego más restrictivos de Asia. Los legisladores han estructurado el marco legal en torno a un principio de prohibición general, según el cual el juego está prohibido a menos que una ley lo permita expresamente. Las autoridades aplican el mismo criterio tanto al juego online como al juego presencial, evaluando si una actividad puede calificarse de “especulativa”, es decir, si implica resultados basados en el azar que dan lugar a ganancias o pérdidas económicas.
El Gobierno solo permite el juego a través de excepciones legales muy limitadas, entre las que se incluyen los casinos con licencia, las apuestas deportivas autorizadas y determinadas actividades de carreras. Los reguladores controlan estrictamente estos sectores y, a menudo, los gestionan bajo estructuras de monopolio. Las autoridades aplican activamente las normas, imponen sanciones significativas por las infracciones y siguen aumentando el escrutinio regulatorio, especialmente en materia de protección del consumidor, publicidad y cumplimiento por parte de los operadores.
El juego online en Corea del Sur está muy restringido y se rige por leyes generales sobre juegos de azar y penales, en lugar de por un régimen específico para el juego online. La legislación coreana no distingue entre el juego online y el juego presencial, ya que ambos se tratan bajo el mismo marco jurídico, centrado en la prevención de actividades especulativas. Solo se permiten los productos de apuestas online autorizados y estrictamente definidos. Todos los juegos de apuestas especulativas o con dinero real siguen estando prohibidos.