En Venezuela, las operaciones de casino son legales y están reguladas por la Ley de Casinos de 1997. Tras casi una década de prohibición, el país comenzó a reabrir casinos en 2020. Desde entonces, alrededor de 30 locales han retomado actividades, principalmente en las grandes ciudades, como parte de un plan gubernamental para impulsar el turismo y atraer divisas.
Las apuestas deportivas son legales solo en formas limitadas, principalmente en las carreras de caballos a través de hipódromos con licencia. Apostar en béisbol o fútbol es común, pero en gran medida informal, con pocos puntos de venta regulados. El juego online existe en una zona gris legal: algunos operadores locales están licenciados por la Superintendencia Nacional de Actividades de Casinos, Salas de Bingo y Máquinas Traganíqueles (SUNAHIP), pero la aplicación es débil y los sitios offshore dominan.