Australia cuenta con uno de los mercados de juego más consolidados y de mayor relevancia comercial a nivel mundial, respaldado por un marco normativo de larga tradición que se divide entre los organismos reguladores federales y los de los estados o territorios. Solo los operadores con licencia local pueden ofrecer legalmente productos de juego online a los residentes australianos, y la actividad legal online se limita en gran medida a las apuestas deportivas previas al partido, las carreras y determinados productos de lotería y keno, todos ellos sujetos a estrictas normas de funcionamiento (incluidas restricciones a las apuestas deportivas en directo online y la prohibición de los pagos con tarjeta de crédito y moneda digital).
Para los operadores, Australia ofrece un mercado amplio, digitalmente maduro y con un alto nivel de participación, pero con estrictos requisitos de cumplimiento normativo, una aplicación activa de la ley y un escrutinio cada vez mayor. El debate sobre los límites a la publicidad, las reformas en materia de juego responsable y el refuerzo de la protección de los consumidores sugiere que el mercado sigue siendo atractivo, pero es probable que se vuelva más restrictivo.